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Un paseo por La Valeta


Quizás sea la capital de un Estado europeo con menos habitantes ¡seis mil! (5,827 en el censo de 2019). No llega si quiera a un kilómetro cuadrado de extensión. Su nombre se debe a una persona: Pean Parísot de la Valletta, Gran Maestro de la Orden de los Caballeros de San Juan, que reconstruyó la ciudad después de la victoria contra los turcos a mediados del siglo XVI, que tenían invadida la isla. En español nos comemos una de las "t" y nos quedamos con La Valeta. En esta entrada, que he titulado "un paseo por..." trataré de explicaros, al menos mi sensación de apenas un par de días en La Valeta, compaginado con sesiones de trabajo en la universidad, pero algo si que os puedo enseñar de esta agradable ciudad (aunque muy calurosa en verano). Destaca su puerto fortificado y resguardado de los ataques que la ciudad ha recibido a lo largo de los siglos. La Valeta es Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO.


De forma muy resumida, quizás lo primero que deberías hacer en conocer el Fort Saint Elmo (San Telmo), una de las fortificaciones que aún sobrevive y que fue construida en 1552 por los caballeros de la orden de San Juan para defender el puerto de Malta. Tuvo un papel decisivo en el gran asedio de 1565. El fuerte resistió el asedio durante 28 días, cayendo en manos de los turcos el 23 de junio de 1565. Fue una matanza, ninguno de los caballeros defensores sobrevivió, tan solo nueve de los defensores malteses sobrevivieron nadando hasta el Fuerte St. Angelo al otro lado del Gran Puerto. Pero el largo asedio consiguió un tiempo muy necesario para la preparación de las otras dos fortalezas y la llegada de refuerzos de España.

Abajo una foto aérea (que no es mía) que da una idea muy elocuente del fuerte.

© Dion Hinchcliffe

La ciudad planificada por Jean Parisot de la Valette establecía un sistema geométrico de fortificaciones con el diseño del arquitecto italiano e ingeniero militar Francesco Laparelli, ayudado por Gerolamo Cassar. Desgraciadamente en la Segunda Guerra Mundial fue devastada por los ataques aéreos alemanes e italianos, aunque las murallas pudieron resistir.


Malta, digo yo, es una apreciación particular, tiene un poco de todo, un poco de colonia inglesa (al estilo de Gibraltar), y un poco de ciudad italiana (muy católica por cierto, en Malta hay una iglesia por cada día del año, me dijo un conductor de un taxi). La mezcla es muy particular y muy bella, especialmente La Valeta.

Durante el levantamiento de Malta contra los franceses en 1800 (que estaban allí desde 1798), los británicos fueron en su ayuda. La guarnición francesa al mando del general Vaubois se rindió. Según los términos del Tratado de Amiens de 1802, se suponía que Gran Bretaña debía evacuar las islas, pero no cumplió con esta obligación, que se quedaron con la isla hasta que se hizo independiente en 1964. Quizás por eso aquí se habla el inglés, aunque la lengua oficial es el maltés.


Todavía, al mediodía, se disparan las armas de la British Saluting Battery y se puede observar cómo se cargaba y disparaba el armamento del siglo XIX. Para ello debes ir a los Jardines Altos de Barrakka, en la Plaza de Castilla (Castille Place). Son los Caballeros de San Juan, en el siglo XVII, los que utilizan esta zona como cementerio, y más tarde se convierten en estos jardines. Desde lo alto las vistas del Gran Puerto y Las Tres Ciudades es uno de los imprescindibles de La Valeta.

British Saluting Battery

Como puede verse, los jardines tienen unas vista espectaculares.


Arriba a la izquierda se ve a la Reina Victoria. De hecho cuando se independizó en 1964 Malta de Inglaterra, la reina seguía siendo su Jefe de Estado, hasta 1974 en que ya Malta se constituyó como República soberana totalmente, aunque integrada en la Commonwealth. El último gobernador general, Sir Anthony Mamo, fue nombrado primer presidente de Malta.


Además de las construcciones militares, están las construcciones religiosas, dos catedrales, aunque la más importante es la Concatedral de San Juan, pero también está la Catedral de San Pablo con una imponente cúpula. Además, en sus escasas dimensiones de La Valeta (sólo novecientos por seiscientos metros), alberga más de veinticinco iglesias.

Concatedral de San Juan


Abajo la Catedral de San Pablo. La cúpula se observa esplendorosa desde la azotea del hotel.

Catedral de San Pablo

Una opción para conocer el esplendor de la aristocracia maltesa en el siglo XVI es visitar (previo pago) la Casa Rocca Piccola, que conserva intacta el espíritu de lo que sería una casa noble maltesa. Todavía está habitada.



Pero como siempre digo lo mejor de una ciudad es perderse por sus calles, sentarse en sus terrazas, y "nocturnear" un poquito. Por eso les dejo estas últimas fotografías con esos paseos diurnos y nocturnos.


Abajo la fuente de los tritones que da acceso a la ciudad antigua. Diseñada y construida entre 1952 y 1959 por el eminente escultor Chevalier Vincent Apap.


Abajo puede verse el Auberge de Castille que ahora alberga la Oficina del Primer Ministro de Malta. El albergue está ubicado en la Plaza de Castilla, cerca de Saint James Cavalier, la Bolsa y los Jardines Upper Barrakka, de los que hemos hablado anteriormente. El albergue de Castilla fue el lugar donde se albergaban los caballeros de Castilla y Portugal, unos de los más poderosos de la orden de San Juan.
 

Arriba el moderno Parlamento de Malta. Y a la derecha se puede ver la puerta de la ciudad. Es la quinta que se encuentra en ese mismo sitio, y es muy moderna, fue construida entre 2011 y 2014 por el arquitecto italiano Renzo Piano (que también hizo del mismo estilo el Parlamento). La primera puerta fue la Porta San Giorgio de 1569.

Esta era la puerta entre 1854 y 1964

Y bueno, vamos siguiendo con nuestro paseo por La Valeta.


En muchas de estas estrechas calles los militares británicos poblaban los bares y burdeles, y las reyertas eran comunes. Hoy, unas cuantas décadas más tarde, sigue habiendo marcha, pero más tranquila, de bares de copa elegantes y más tranquilos, junto a restaurantes con buenos platos (por cierto Malta no es barato).

Y nos vamos de La Valeta

Antes de finalizar quiero decir que como mi estancia fue reducida en tiempo (pero no en intensidad) me quedé sin ver museos, pero hay tres grandes museos, especialmente parece interesante (habrá que dejarlo para otro viaje a la isla) el arqueológico: el Museo Nacional de Arqueología, desde las poblaciones del neolítico hasta la cultura fenicia y romana, terminando en el periodo medieval. También está el Museo Nacional de Bellas Artes y un Museo de la Guerra en la fortaleza de San Telmo. Como siempre, destacar también la cordialidad de los compañeros de la Universidad de Malta y su carácter abierto y mediterráneo. Gracias amigos.

Hasta la próxima viajeros !!!


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